La estrella que quería descansar

Ilustración de fieltro de una estrella durmiendo en una nube bajo un cielo nocturno con notas musicales.

Muy lejos de la Tierra, en el cielo lleno de luces brillantes, vivía una pequeña estrella llamada Luma.

Cada noche Luma brillaba con todas sus fuerzas para iluminar el cielo.

A los niños les gustaba mirarla desde sus camas.

Pero una noche Luma estaba cansada.

Había brillado durante muchas noches seguidas y sentía que su luz era un poco más suave que antes.

La luna, que siempre observaba todo desde lo alto del cielo, se acercó lentamente.

—¿Qué te ocurre, pequeña estrella? —preguntó.

—Estoy un poco cansada —respondió Luma—. Me gusta iluminar el cielo, pero creo que hoy necesito descansar.

La luna sonrió.

—Incluso las estrellas necesitan dormir de vez en cuando.

Luma miró a su alrededor.

Había miles de estrellas más brillando en el cielo.

—¿El cielo seguirá siendo bonito si descanso un poco?

—Claro que sí —dijo la luna—. Las estrellas se ayudan unas a otras.

Entonces Luma cerró un poquito su luz.

Primero brilló menos.

Luego menos todavía.

Hasta que su luz se volvió suave, como una pequeña chispa tranquila.

Desde la Tierra, un niño que estaba en su cama miró el cielo y susurró:

—Buenas noches, estrella.

Y mientras el niño cerraba los ojos, Luma también descansaba en el cielo silencioso.

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