El barquito que navegaba hacia los sueños

Barco de tela acolchada con velas de páginas de libro navegando sobre un mar de colchas y nubes bajo la luna.

En un mar muy tranquilo flotaba un pequeño barquito llamado Brisa.

Brisa no era un barco grande ni rápido.

Le gustaba moverse despacio sobre el agua, dejando que las olas suaves lo llevaran de un lado a otro.

Una noche el mar estaba especialmente tranquilo.

El cielo estaba lleno de estrellas y la luna iluminaba el agua como si fuera plata.

Dentro del barquito viajaban algunos pequeños pasajeros: un gatito, un osito de peluche y un pequeño farol que daba luz suave.

El gatito miró el cielo y bostezó.

—Creo que tengo sueño —dijo.

El osito también empezó a cerrar los ojos.

El barquito Brisa se movía lentamente con las olas.

Arriba.

Abajo.

Arriba.

Abajo.

El sonido del agua era muy suave.

El viento soplaba despacio.

El pequeño farol iluminaba el interior con una luz cálida.

Uno a uno, los pasajeros del barquito se fueron quedando dormidos.

El gatito.

El osito.

Incluso el farol parecía brillar más tranquilo.

Y el barquito siguió navegando despacio por el mar silencioso.

Navegando hacia un lugar muy especial.

El lugar donde viven los sueños.

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